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P SOBRE EUROPA
PONENCIA SOBRE EUROPA
Toda entidad comunitaria superior (Nación-Estado, Imperio) viene determinada por una serie de factores espacio-temporales. A saber: - El pasado determina lo que podríamos denominar un Espacio de Civilización. Éste estaría constituido por el elemento pueblo (en función de su homogeneidad), el elemento espacio o territorio (en función de su continuidad), el devenir histórico de ese pueblo en sus territorios y las creaciones culturales producidas en ese devenir. Es decir: Pueblo, Territorio, Historia y Cultura. La síntesis de todo ello precipita en unos Valores que son los que Identifican a ese Espacio de Civilización. - El momento histórico presente también determina en base a dos factores: a) las estructuras político-burocráticas dominantes (Estados nacionales, UE, redes de intereses, interrelación económica, etc.) y b) la situación Geopolítica en este momento histórico. Es decir, el presente impone Estructuras y Geopolítica. - El futuro también nos determina en el sentido en que queremos un futuro construido libre y conscientemente y no fruto de procesos azarosos o resultado de imposiciones foráneas. Hablamos, por tanto, de Comunidad de Destino. Y el instrumento que informa y ejecuta un proyecto de Destino no es otro que el Estado, en este caso, el Estado Unitario Europeo. Un Estado con contenido ideológico: el que justifica nuestro proyecto. ESTA ES LA CONDICION NECESARIA QUE SE EXIGE SI QUEREMOS HABLAR DEL FUTURO DE EUROPA. Los demás también son factores condicionantes, pero sólo el Proyecto de Destino es CONDICIÓN NECESARIA. De hecho, la historia nos da ejemplos de entidades construidas en los que no se cumplían algunas de las condiciones señaladas más arriba, pero todas han sido informadas por un Estado con una “misión” histórica que las ha legitimado. En definitiva, una Entidad política como la Europa que queremos construir, es un sistema formado por un Estado consciente de su Proyecto de Destino y condicionado por una serie de importantes parámetros, a saber:
1. El elemento pueblo. » Definimos como europeos a los actuales habitantes de nuestro continente, todos ellos pueblos de origen común. » Este origen e identidad común se sitúa en los albores de la historia, durante el Paleolítico Superior, y se identifica con lo que los científicos modernos definen con el término de indo-europeos. » Defendemos que la nacionalidad debe otorgarse por criterios de “ius sanguis” (derecho de sangre). En consecuencia rechazamos el concepto igualitarista e individualista de ciudadano, surgido de la Revolución francesa.
2. El elemento espacio (o tierra). » Comprende el continente europeo desde Islandia y Azores hasta el Pacífico; desde el cabo Norte al cabo Matapán. » Por motivos políticos, históricos y demográficos, se consideran Europa a las ciudades Ceuta y Melilla y el archipiélago canario, partes irrenunciables del Estado español. » Denunciamos la anómala situación por la que la región de Tracia y la ciudad actualmente conocida como Estambul, permanezcan bajo soberanía del estado asiático de Turquía. Fruto de una incompleta configuración del mapa de la zona después de las Guerras Balcánicas y la Primera Guerra Mundial, reivindicamos el derecho de Europa a recuperar la soberanía sobre ese territorio. * Denunciamos la ocupación militar del norte de la isla de Chipre por parte del ejército turco y la ilegal creación de la llamada República Turca del Norte de Chipre, exigimos que, mientras esta situación de ilegalidad internacional no se rectifique, la UE rompa cualquier relación política y comercial con Turquía, y le exija, por todos los medios necesarios, que se retire de la parte de su territorio que mantiene invadida. De acuerdo con la mayoría de la población greco-chipriota reivindicamos que la mencionada isla pase a formar parte integrante del Estado heleno (Enosis)
» En el Caúcaso las fronteras entre: Georgia, Armenia y Rusia por un lado, y Azerbaiyán, Turquía e Irán por otro marcan la división entre Europa y Asia.
3. El devenir histórico.
» La identidad europea, como forma propia y diferencia de Concepción del Mundo, la podemos determinar claramente desde las primeras manifestaciones del mundo indo-europeo. » Esta rica y compleja cosmovisión es la que da forma, realidad y contenido a los ciclos históricos que constituyen nuestro pasado y la herencia hemos recibido los europeos actuales. Los podemos resumir en: ~ La Antigüedad greco-latina. ~ El pasado céltico-germánico. ~ La civilización del Medievo. ~ El mundo eslavo. » La interrelación, a veces antagónica y a veces cooperativa, entre los distintos pueblos de Europa durante miles de años son básicas para entender la memoria común y la identidad de los europeos, 4. Los valores de nuestra cultura.
» La identidad europea incluye una serie de valores que siempre se han manifestado, como rasgo diferenciador de otras civilizaciones, en las concreciones históricas de nuestros pueblos. Son valores plenamente vigentes y que tienen evidentes implicaciones actualmente: » En lo político: Un rechazo de toda forma despótica y unipersonal de poder. La representación del pueblo en las instituciones de gobierno, y la participación del mismo en las decisiones políticas cotidianas e inmediatas (democracia directa). » En lo ecológico. A diferencia de otras concepciones para las que la Naturaleza es una simple creación para uso, disfrute y explotación del hombre, se concibe al hombre y a la Naturaleza como parte y participante de un todo ordenado, Cosmos, cuyas leyes de equilibrio es necesario conocer, respetar y mantener. » En lo social: o La importancia de la familia, tanto en sentido ascendente como descendente, como célula básica de la sociedad. o El absoluto respeto y máxima consideración a la mujer. » En lo económico: o Una subordinación de lo económico a lo político. La adecuación del ámbito productivo a las directrices y primacías que se determinen desde lo soberano. o El respeto a la propiedad privada entendida como una prolongación de la personalidad.
5. Las estructuras de la Europa actual
» El presente de Europa viene marcado por el resultado militar de la II Guerra Mundial. Durante décadas, Europa ha permanecido ocupada en el Este por el imperialismo soviético y en el Oeste bajo la imposición política, militar, cultural y económica de los EEUU. » En este ambiente de guerra fría comenzó la construcción (en principio, puramente económica) de la actual Unión Europea, a partir de los Estados nacionales que existían en la Europa occidental al final de la guerra. » La caída del bloque soviético y la reunificación alemana, amplió el panorama de la construcción europea. Cada vez incorpora un mayor número de países, se unifica la moneda (euro), desaparecen las fronteras, la legislación se va homologando, etc. Etc. » Todo ello ha desembocado en un sistema de interrelaciones a distintos niveles que hacen prácticamente irreversible el proceso de unificación europea. En este sistema merece destacar algunos elementos importantes: o Los Estados nacionales. Auténticos ladrillos de la actual construcción europea. o Las instituciones europeas (Comisión Europea, El Parlamento, el Consejo de Europa, el Banco Central,...) o La unificación de las redes de transportes y comunicaciones. o Un potencial tecnoeconómico basado en la cooperación para asumir grandes proyectos (Agencia Espacial, proyecto Airbus,...) » A consecuencia de todas estas estructuras, una política de construcción nacional europea sólo es viable, mientras se mantengan las actuales circunstancias, haciendo avanzar a la propia Unión Europea. El MSR apoyará toda iniciativa en este sentido, como el próximo proyecto de Constitución que se someterá a referéndum la próxima primavera.
6. La Geopolítica de Europa
» Tal como establece la ciencia geopolítica, Europa sólo puede sobrevivir ante las potencias talasocráticas (marítimas), ser soberana y unificarse, si puede defender la denominada “Isla de la Tierra”, es decir, el bloque de tierras formado por los continentes euroasiático, índico y africano. » Esto significa poder influir con una política exterior de influencia en las zonas con fuentes de materias primas y energía, pasos naturales, zonas estratégicas, etc. Puntos críticos de esta geopolítica son, por tanto: el eje Danubio-Anatolia-Cáucaso; el eje Asia central-Persia-Arabia; el Mediterráneo como Mare Nostrum y el control de las zonas polares y del Atlántico Norte. » Los quieran los gobiernos europeos o no, estos puntos críticos determinarán la política exterior europea para evitar ser aislados por la potencia talasocrática (EEUU). La situación geográfica de Europa es, por tanto, otro factor determinante para su proyecto de unificación en una única entidad histórica.
7. EUROPA FRENTE A OCCIDENTE. Definimos Occidente como un modelo de civilización cosmopolita y desenraizada, surgido en Europa durante la Revolución mercantilista, de ahí pasó a Estado Unidos, donde tomó formo definitiva, y desde donde, en especial después de la SGM, se expande e impone por todo el orbe, convertido en una ideología trans-nacional y a la vez anti-nacional. La civilización occidental es el fruto de la técnica, considerada como valor en sí, y las ideologías igualitarias y mundialistas surgidas de concepciones monoteístas. Actualmente asimilamos el término Occidente con el proyecto de unificación igualitarista, economicista, e imperialistas llamado Nuevo Orden Mundial. Para que Europa vuelva a serlo, es necesario que se aleje de este modelo de civilización, convirtiéndose en lo político en un baluarte contra las pretensiones universalistas de dicho Nuevo Orden Mundial.
8. POR EL ESTADO EUROPEO.
El pueblo europeo debe dotarse del sujeto histórico que le permita ser dueño de su destino y convertirse en una hiperpotencia en la escena internacional. Ese sujeto no puede ser más que el Estado unitario. Constamos que la época del Estado nación ha terminado, y que todos los que forman la actual Europa, deberán ir cediendo su soberanía a favor de un gobierno europeo único que no sea el de la pretendida suma de intereses de los países que la forman, sino que sólo responda a las necesidades de la única y nueva realidad: Europa. Manifestamos que la fórmula conocida como Europa de las naciones, es insuficiente para acometer este proceso. No obstante admitiríamos dicha fórmula siempre como una primera fase de la unificación nacional europea. Salvo casos muy concretos, damos por válidas sus actuales fronteras, exigiendo a los Estados-nación que abandonen cualquier articulación interna de inspiración liberal-jacobina y sean capaces de ser el justo organismo político de todos los pueblos que están bajo su soberanía. A pesar de sus defectos, que no son menos que los de los restos de los Estados-nación que la componen, consideramos a la Unión Europea como el único embrión real y posible del futuro Estado europeo: apoyamos su ampliación, su aumento de competencia, y determinamos todo retroceso suyo, como un retroceso en la posibilidad de la definitiva unificación de Europa. No obstante la posible incorporación de Turquía, y la hipotética candidatura de Israel, supondría para el MSR el final de la UE como instrumento válido para la unificación europea, convirtiéndose en una proto-estado mundialista del que pediríamos su disolución, y la salida inmediata de España del mismo, y la creación de un nuevo marco unitario europeo.
El MSR determina como su primer objetivo político el de la construcción de una Europa unificada, fiel a sus raíces y origen, políticamente integrada y militarmente efectiva. |
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